Existen un sin número de problemas que afectan nuestra salud día a día, como el estrés, catarros, acné, insomnio, diabetes, sobrepeso, entre otros.   Es por esto que cada vez son más las personas que recurren a la fitoterapia y el uso de las plantas medicinales.  ¿Quieres tener estas plantas al alcance de tu hogar? Aquí te traemos varias plantas que puedes cultivar en casa y crear un jardín curativo de manera sencilla.

 

MENTA: DILE ADIOS AL CATARRO

Según una investigación de la Universidad de Gales, en Reino Unido, el mentol que contiene la menta ayuda a aliviar la congestión nasal y la de garganta, además que es beneficioso para bronquios y pulmones. Dicho esto, expertos en filoterápia recomiendan el consumo de tés a base de mental. También pueden hacer infusiones de menta para oler su perfume.

 

ÁRNICA: ANTIINFLAMATORIO NATURAL

Gracias a un compuesto llamado helenalina, la árnica es una planta medicinal que tiene grandes propiedades para reducir la inflamación. De igual forma, su alto contenido en flavonoides, ácidos fenólicos y amacina, la convierten en una hierba analgésica, antibacteriana y cicatrizante. En este caso, lo ideal es hacer una infusión con esta planta y aplicártela externamente sobre golpes y cortaduras.

ESPLIEGO: PARA MANTENER A RAYA EL ESTRÉS

Esta planta puedes utilizarla tanto en infusión como oliendo su perfume (es una planta muy aromática), el espliego consigue calmar y reducir el estrés tanto físico como emocional. Además, mejora la circulación de la sangre y puede utilizarse, incluso, para eliminar el acné.

 

PEREJIL: HUESOS Y DEFENSAS MÁS FUERTES

El perejil es una potentísima planta medicinal (y también aromática). Gracias a su vitamina K mantiene la salud de los huesos y la cantidad de vitamina C que contiene también ayuda a reforzar el sistema inmunológico. Pero no solo eso: es una increíble fuente de betacaroteno, un antioxidante que combate el envejecimiento.

ALOE VERA: PIEL PERFECTA

El Aloe Vera es una planta medicinal con infinidades de propiedades curativas. Es ideal para aplicar tópicamente sobre quemaduras, rozaduras e incluso psoriasis y picaduras de insectos. Además, regenera la piel gracias a su gran cantidad de agua, que da oxígeno a las células epiteliales.

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